Profesores maltratados: ¿A quién le importa?

| 20 julio, 2017 | 0 Comentarios

La rebeldía en clases es una tendencia en alza.

El bullying no solo se produce entre estudiantes: los profesores también sufren maltrato proveniente de algunos de sus alumnos.

Miles de profesores toman licencias por enfermedad día tras día a causa del acoso de su alumnado. Se habla bastante sobre los alumnos que son acosados por parte de compañeros o maestros y, por supuesto, es muy injusto que eso ocurra y que no se haga casi nada al respecto. Sin embargo, apenas se habla sobre el maltrato al profesorado, el que en los últimos años está siendo muy perjudicado por parte de alumnos, directivos y padres.

No es novedad que hay una tendencia mundial a desprestigiar la autoridad del maestro y a que la tecnología pase a ser el centro del aula. Si fuera como complemento del estudio, la tecnología sería fantástica, pero lo cierto es que los despreocupados adolescentes usan el celular a su antojo en el aula para consultar redes, chatear, jugar y tomarse selfies, a pesar de que está prohibido por norma durante la clase.

Políticas educativas frente al maltrato

En Argentina, por ejemplo, la educación ha caido a niveles muy bajos en las últimas décadas luego de estar entre las primeras del mundo, debido a este fenómeno y a un contexto disruptivo en el que es imposible enseñar con excelencia.

En muchas clases, el alumno no saluda a su profesor, pero sí reparte besos y chistes entre compañeros que entran tarde e interrumpen al docente. A cada momento, piden salir afuera: al servicio, al kiosco, a tomar agua; eso, cuando no están con la vista fija en su celular a la espera de un mensaje de texto o revisando sus redes sociales.

El desprestigio de la autoridad

En la propia nación sudamericana, las corrientes educativas de los últimos tiempos toman la palabra sanción como una palabra represiva. Ahora se habla de acuerdos de convivencia, ya que se cree que son sinónimo de una educación de avanzada. Y la experiencia dice que no sirven, que no se cumplen y vulneran la autoridad docente, día a día.

Aunque esta situación resulta muy grave, parece no importarle a nadie; entretanto, toda la responsabilidad recae en los profesores, la mayoría de ellos resignada a un sistema que sí es factible de cambio.

El adolescente no cumple sus acuerdos porque justamente está en una etapa de rebeldía que clama límites. Y los profesores no se los están poniendo, nadie se los está poniendo para no ser tachados de demasiado serios. En realidad, son los alumnos quienes ponen límites a los maltratados profesores.

El mundo del revés

Se ha olvidado que la disciplina es necesaria porque crea hábitos positivos. Y los adolescentes están muy necesitados de normas, y de sanciones disciplinarias cuando las normas no se cumplen.

En un contexto educativo que pretende ser inclusivo, se incluye a quien no estudia, no cumple, no respeta, es violento y grosero, mientras que se excluye a quien sí quiere estudiar, a aquellos que hacen lo correcto al tiempo que observan, con asombro, que su conducta no es valorada por profesores, directivos ni compañeros. Y el mal ejemplo cunde: los alumnos estudiosos dejan de serlo al ver que esos antiguos valores ya no se reconocen como valores.

El abandono de la docencia

A los gobiernos que tienen la función de modificar políticas educativas que no funcionan, parece no importarles. Por eso hay muchos docentes que están abandonando su vocación, ya que no se sienten respaldados por nadie, están solos en el aula frente a la todopoderosa tecnología que les quita su atención en lugar de completar la formación del alumno.

Lamentablemente, la tecnología se usa hoy en día en muchas escuelas para desafiar al profesor. Cuando el docente pide apagar el celular, los más rebeldes (casi todos) parecen ostentar un cartel que dice: “No me interesa lo que dices, el celular es más interesante que tú. No molestes”. Y la indiferencia, se sabe, es el peor de los maltratos.

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Category: EDUCACIÓN

¿Quién escribe? ()

Adriana Giannini es periodista, redactora especializada, docente, oradora y coach. Colabora con grandes medios y editoriales de Argentina y España. Sus temas predilectos son: salud, ciencia, psicología, sociedad, coaching y todo aquello que la impulse a investigar y a "educar" a través de la palabra, sus dos grandes pasiones.

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