Un mundo tecnológico donde prima la incomunicación

| 18 julio, 2017 | 0 Comentarios

La incomunicación es una seria amenaza para las relaciones interpersonales.

Con tantos medios de comunicación como jamás imaginamos, hoy estamos más incomunicados que nunca.

¿Qué nos pasa cuando nos resulta tan difícil hablar abiertamente con quien tenemos al lado y tan sencillo comunicarnos por medio de chats, audios y hasta imágenes subidas de tono?

Quizá porque al hacerlo por vía tecno no “ponemos el cuerpo, sino que literalmente ponemos el celular de por medio que nos “protege” y, tal vez, nos da valor para decir o mostrar cosas que en persona jamás haríamos, y menos frente a un desconocido.

Falta de comunicación y ansiedad permanentes

A veces, resulta tan necio ver a una persona consultar el celular cada 10 segundos como si esperara un mensaje de la NASA, pero sólo se trata de una confirmación de lectura, un saludo, una broma, una foto o un video.

El uso del celular de forma adictiva crea un estado de ansiedad permanente que se agrava cuando no llega el mensaje esperado o no llega ningún mensaje.

¿Para cuándo un código de convivencia formal?

Todavía no existe un código social uniforme para estas nuevas modalidades de comunicación y urge tenerlo en la escuela, en las universidades, en las Iglesias, los teatros… En muchos sitios suele haber un cartel con la prohibición del celular o así lo determina el sentido común, pero siempre existe algún despistado que interrumpe las ceremonias más íntimas con el sonido de su celular.

En los conciertos, por ejemplo, es una intromisión al derecho ajeno cuando muchísima gente en lugar de mirar el concierto, graba absolutamente todo el recital, ocultando la visión a todo el que, detrás, quiere apreciar a los artistas en escena.

Parecería que es mejor hacerlo todo a través del ojo de una cámara con lo cual, obviamente, se anula el pleno disfrute del evento.

No se trata de una crítica fundamentalista:

  • El mensaje de texto, el chat y, más recientemente, el WhatsApp, son modos rápidos de comunicarse, enviarse fotos, compartir vivencias, documentos, etc., de forma más económica y hasta gratuita si puedes aprovechar las redes wifi de algún bar, pero no por ello hay que olvidarse de la comunicación interpersonal.
  • Si bien para los temas laborales y para las familias distanciadas geográficamente, se acelera la comunicación y se resuelven problemas de comunicación de manera óptima y menos costosa, en las relaciones afectivas cercanas el uso indiscriminado del celular apunta a reemplazar la comunicación frente a frente.
  • Las emociones son representadas por medio de los emoticones que son simpáticos, pero que no describen ni por asomo la comunicación de un afecto en persona.
  • Podemos compartir el antiguo lenguaje oral con este lenguaje audiovisual e icónico que llegó para quedarse. En mi opinión, la actitud  extremista de la mayoría reemplaza radicalmente un lenguaje por otro.

Un poco de educación no viene mal

  • Aunque “todos” lo hagan, es signo de poca educación interrumpir a tu interlocutor cuando te suena un mensaje y te dispones a verlo, sin siquiera pedir disculpas a quien está charlando en vivo contigo.
  • Igualmente está mal visto que aquellos que dicen visitar a sus padres y abuelos, en realidad estén más atentos a sus teléfonos que a su familiar.
  • En los colegios, cuando el celular no se usa para una tarea escolar, también es un intruso que se roba la atención del docente y del resto de la clase.

Tres materias necesarias para hacer frente a la incomunicación

Creo que debería enseñarse desde pequeños en casa y sobre todo en las escuelas, tres materias obligatorias que podrían aunarse, ya que una depende de la otra.

Empecemos con Liderazgo e Inteligencia emocional. Una persona líder que sabe gestionar sus emociones puede comunicarse libremente cara a cara y no necesita esconderse tras un aparato para decir lo que no puede en persona.

La otra, Buenas costumbres, que en algunos colegios se llamaba Urbanidad, pero ya casi no existe. Y finalmente, el Uso del Tiempo: cómo invertir el preciado tiempo en tareas útiles que tengan que ver con el sano desarrollo y la solidaridad en vez de desperdiciarlo consultando a cada instante el gran mensaje que nunca llega.

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Category: EDUCACIÓN

¿Quién escribe? ()

Adriana Giannini es periodista, redactora especializada, docente, oradora y coach. Colabora con grandes medios y editoriales de Argentina y España. Sus temas predilectos son: salud, ciencia, psicología, sociedad, coaching y todo aquello que la impulse a investigar y a "educar" a través de la palabra, sus dos grandes pasiones.

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