Resucitar viejos amores en las redes: ¿Sí o no?

| 11 julio, 2017 | 0 Comentarios

 

viejos amores

¿Vale la pena retomar viejos amores?

Gracias a las redes sociales, hoy es muy fácil reencontrarnos con viejos amores que en otras épocas jamás hubiéramos vuelto a ver.

Compañeros del jardín de infantes, de la primaria, secundaria; amigos del barrio, compañeros de trabajo que alguna vez fueron grandes amores y ahora, son sólo viejos amores. Es cierto que el mecanismo de las redes sociales nos motiva a buscarlos para ver cómo están, si han cambiado, qué han hecho con sus vidas desde que nos separamos, o tal vez, para recuperar una etapa de nuestra vida.

Las redes sociales, en general, nos impulsan a recuperar viejos sentimientos, deseos, estados de bienestar. En el caso de Facebook, más de la mitad de sus usuarios aprovechan para reactualizar amores del pasado.  Quizá todo se podrá recuperar menos la juventud de esos años. ¿Lo tendrá claro el cibernauta?

¿Se pueden manipular los viejos amores?

Tan a la mano en los celulares, Facebook ofrece una sensación todopoderosa de buscar y traer a tu ex del pasado al presente, y de revivir recuerdos, citas, enamoramientos, risas y tristezas. Esa posibilidad que ofrece la tecnología nos hace creer “superpoderosos”, así como cuando con un delete borramos a alguien para siempre de esa galería donde compramos y vendemos al mejor postor.

Este ciber-reencuentro con viejos amores tiene la particularidad de traernos el pasado al presente, aunque no nos damos cuenta de que nosotros no somos ya los mismos que hace 10, 20, 30, 40 o más años.

El adolescente ha desaparecido. La vida lo ha cambiado física y psicológicamente, profesionalmente, económicamente; puede que se haya mudado de barrio, de país, o quizá ha cambiado de estado civil, desde aquel lejano tiempo cuando era nuestro amor. Puede ser algo maravilloso encontrarse con alguien del pasado a quien se amó, pero también puede representar un terrible chasco.

En el mejor de los casos, esta actividad podría derivar en compartir un café o en algo más, según los deseos de los protagonistas. Ningún problema si ambos están libres ahora. Pero ¿qué pasaría si uno o ambos están comprometidos? ¿Cómo juegan estos recuerdos “inocentes” en la fidelidad de la pareja?

Amor del pasado: ¿Tercero en discordia?

Psicólogos señalan que siempre hay un deseo de saber qué hubiera pasado si esa relación hubiese continuado o qué pasaría ahora mismo si retomásemos la relación justo donde la dejamos, siempre teniendo en cuenta que ha pasado mucho desde aquel amor juvenil y que la persona que recordamos es definitivamente otra, con una madurez mayor, quizá con hijos de anteriores matrimonios y un bagaje de vivencias que no hemos compartido. Si las dos personas han madurado cada una por su lado, y están libres y dispuestas a iniciar una relación, a ver cómo resulta en el aquí y en el ahora, todo marcha bien.

En cambio, si dejamos a alguien en casa en busca de no sabemos qué; quizás la juventud pasada, algo que no resolvimos tiempo atrás, nuestra propia imagen juvenil, tal vez, pondremos en peligro una relación sólida. O no tanto. Quizá sea esa búsqueda en las redes sociales la que está diciendo que nuestra vida amorosa no nos da satisfacción.

¿Espejismo o realidad?

Si estos romances del pasado vuelven cuando alguien ya está asentado en una relación estable que ha caído como muchas en la rutina diaria, la falta de entusiasmo en las metas o en la convivencia, es muy probable que esos viejos amores renazcan con fuerza y se concreten.

Cada caso es particular, pero si estas embarcándote en un viejo amor y tienes pareja, deberás estar atento a si sólo se trata de un espejismo o una idealización de lo que no fue, o si se trata de un amor real que venció al tiempo y a la distancia.

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Category: PAREJA

¿Quién escribe? ()

Adriana Giannini es periodista, redactora especializada, docente, oradora y coach. Colabora con grandes medios y editoriales de Argentina y España. Sus temas predilectos son: salud, ciencia, psicología, sociedad, coaching y todo aquello que la impulse a investigar y a "educar" a través de la palabra, sus dos grandes pasiones.

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