Navidad: espíritu y significado

| 5 diciembre, 2015 | 0 Comentarios
Navidad

La Navidad nos ayuda a renacer. Foto: morguefile.com

¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad: las tradiciones, el aspecto comercial o la paz y unión de los humanos con buena voluntad?

Se aproximan unas fechas que tienen significados especiales para la mayoría de la población del planeta: creyentes, conservadores de un bagaje tradicional antiguo o mantenedores de alguna costumbre excepcional.

Sería interesante conocer cuál es el objetivo de celebrar la Navidad y el resto de acontecimientos relevantes planificados para estos días, tales como el Januca judío, la Ashura o el Muharram musulmanes, la iluminación budista, el Shab-e Yalda o el Zartosht No-Diso del zoroastrismo.

El espíritu de la Navidad

Charles Dickens intentó reflejar por qué es importante el festejo de la Navidad en su cuento de título homónimo. Muchos investigadores, filósofos y artistas prueban a plasmar su visión de la paz, el amor y la Navidad en obras con diversos objetivos, como la venta de artículos o la interiorización espiritual.

Otros no ven utilidad alguna en el recuerdo de la fecha o sienten tristeza, ansiedad y hasta depresión, sea por el recorte en horas de luz, el agobio provocado por la publicidad o la ausencia de los seres más queridos.

Entre las tradiciones perpetuadas se encuentran las referentes a la gastronomía, el vestuario, la música y las artes decorativas. También la magia o la superstición obligan a cambiar puntos de vista en cuanto a lo espiritual, como ocurre con el día de los Santos Inocentes, la compra de la lotería, las relaciones familiares o los miedos que acechan a muchas personas.

Y a pesar de las reflexiones de Navidad que se redactan para los medios de comunicación, el mensaje más profundo no acaba de calar en los corazones.

Por qué es importante celebrar la Navidad

Muchos se preguntan por qué es importante celebrar la Navidad, cuál es su origen. En un principio, parece inconsistente el sustento de la festividad. Si, según la Biblia cristiana, se celebra el nacimiento de Jesús, el cual, de acuerdo con los evangelistas, sucedió en verano o en primavera, por qué no ser fieles a las Escrituras.

Se mantiene una tradición pagana, el día del Sol Invictus de Roma, o una prehistórica nacida al descubrir, por los primeros astrónomos, que el día se alargaba tras el solsticio de invierno debido al movimiento de traslación terrestre.

La progresiva carencia de luz en una época salvaje y agresiva, el frío, el entorno hostil o la carencia de alimentos eran las causas del miedo que favorecía la unión entre aldeas o tribus supervivientes. Cuidaban el ganado, protegían los cultivos y atendían a enfermos, niños y ancianos, actitud que prevalecía entre los pueblos sedentarios.

Según el relato de la Navidad, se trataba de los “hombres de buena voluntad”, cuya defensa ante enemigos y desconocidos era ser amables, recibir a los extranjeros cordialmente y compartir sus alimentos. Aunque no evitaban cerrar a cal y canto sus hogares y esconderse del peligro.

Navidad: paz y amor

Gracias a esa unión primitiva floreciceron la empatía y la asertividad que dieron seguridad y protección a las personas. Las religiones transformaron la parte superficial de los sentimientos con la interiorización de cada individuo en la búsqueda de su propia natividad.

La fiesta progresó desde la conmemoración de un hecho físico hacia la actividad y desarrollo de una Navidad espiritual. Actualmente, el Adviento sirve para reflexionar sobre la dualidad personal en aras de alcanzar un equilibrio, muriendo en lo negativo para renacer, con Jesús, en lo positivo.

Así que, en el momento presente, Navidad y espiritualidad son un enlace gracias al cual todos los seres humanos tienen la oportunidad de ver una luz de esperanza. Pero en sí mismos, en su corazón, en su interior, dejando atrás envidias, rencores y peleas, y extrayendo la alegría, el amor, el perdón y la reconciliación.

La Navidad ayuda a la persona a renacer en una vida armoniosa que, paulatinamente, se extenderá hacia la comunidad, y otros sentirán sus efectos como un ‘rebote’ de energía.

Google+

Tags: ,

Category: SOCIEDAD

¿Quién escribe? ()

María Teresa Aláez García es una estudiante eterna en la Universidad de Alicante, España, e inmersa en el perfeccionamiento de la escritura. Ha publicado poemas en diversas antologías para el Centro de Estudios Poéticos, la Asociación Canal #Poesía del Irc-Hispano.org, la Editorial Crealite y en colaboración con la comunidad Monsieur James. Además, ha colaborado en revistas, periódicos y e-books, así como en libros de texto. También ha participado como escritora freelance en Suite101, Globedia, Yamelosé y Me gusta Leer. En la actualidad, combina su labor con la de moderadora en el panel de entrevistas del foro de Metáforas.com.es, de Diana Gioia.

Deja un comentario