Liderazgo empresarial como dirección y servicio

| 11 marzo, 2014 | 0 Comentarios
liderazgo empresarial

El liderazgo empresarial no es tan simple como podría creerse.

El liderazgo empresarial es un tema que ha dado paso a nuevas miradas que incluyen al grupo como protagonista y lo sacan del rol pasivo de mera recepción.

Importantes estudios en esta materia han definido al liderazgo empresarial como la “capacidad de un jefe para influir en el comportamiento del grupo (o equipo), en pos de conseguir los objetivos planteados”.

Si bien ello no es erróneo, es sin duda incompleto. En efecto, dicho concepto expresa una relación unidireccional en la cual uno influye y el otro recepciona. Sin embargo, este enfoque no advierte que a la acción de influir le corresponde otra muy importante, en este caso no del líder, sino del grupo: la aceptación.

Liderazgo empresarial: definición

Optaremos por el concepto de liderazgo empresarial como la capacidad de generar una relación dinámica de influencia y aceptación entre lìder y grupo. Así como el jinete en la doma debe entender la naturaleza del caballo para lograr sus metas, la relación de liderazgo adquirirá una forma u otra de acuerdo a las necesidades que se presenten en cada grupo.

Liderazgo empresarial: ejemplos

Claro es que un grupo está sujeto a diferentes presiones, ya sean producto del ámbito de trabajo como también de cuestiones personales que pueden afectar a sus integrantes (familiar, emocional, afectivo, etc).

Siendo así, es esperable que dichos integrantes requieran estilos de liderazgo de acuerdo con la situación que expresan en su desempeño. A continuación, esbozamos tres ejemplos de liderazgo empresarial

  • Liderazgo empresarial de tipo persuasivo:

Se corresponde con aquel integrante al que le falta conocimiento de la tarea o que la realiza con demasiados errores y sin motivación.

En esta situación, el líder explica sus decisiones y solicita sugerencias sin dejar de supervisar la tarea. Trata de conocer los sentimientos e ideas del integrante que se encuentra desmotivado. La comunicación de doble vía y el apoyo brindado se intensifica.

  • Liderazgo empresarial de tipo participativo:

Se corresopnde con el integrante que lleva a cabo las tareas exigidas, pero que necesita apoyo más cercano en el plano socio-emocional.

En esta situación, el líder consultará al integrante antes de tomar una decisión, le brindará reconocimiento, lo escuchará activamente y le demostrará compromiso en la resolución de conflictos.

  • Liderazgo empresarial de tipo delegador:

Se corresponde con el integrante que ya posee la competencia y la confianza necesarias para asumir la responsabilidad de su propio desempeño. En esta situación, el líder brinda escaso apoyo para la tarea y el soporte socio-emocional es bajo, ya que el integrante cuenta con la autonomía suficiente.

De trabajo en grupo a trabajo en equipo: liderazgo empresarial exitoso

Los tres estilos de liderazgo empresarial arriba expuestos no son excluyentes. El líder debe contar con la “plasticidad” necesaria para combinarlos de acuerdo con la diversidad que presente un grupo. 

Cuando al cabo de un tiempo el grupo muestra más homogeneidad, el tipo de liderazgo será más delegador que participativo y/o persuasivo. Cuando ello sucede, es señal de que el grupo se ha transformado en un equipo de trabajo.

Grupo de trabajo:

  • Está formado por un conjunto de personas coordinadas por un tercero.
  • Interactùa en un espacio y tiempo común, buscando llevar a cabo el logro de objetivos comunes. 
  • Desarrolla una identidad propia paulatinamente. 
  • Cada individuo tiene un rol definido.

Equipo de trabajo:

  • Está constituído por un grupo de personas que tienen una misión compartida y objetivos comunes. 
  • Desarrolla planes de acción concretos, así como normas internas que regulan la propia conducta. 
  • Comparte responsabilidades, analiza y mejora procesos y metas. 
  • Genera resultados de modo eficiente.

Humildad: elemento del liderazgo empresarial

El esquema de liderazgo empresarial tradicional situaba en la base de la pirámide a los empleados y en la cúspide, al liderazgo direccional. Lo que proponemos en este artículo es invertir está pirámide. Situar a los empleados en la parte superior, ya que son quienes más conocen a los clientes.

El liderazgo direccional no cambiará su naturaleza, sino que se fortalecerá desde la humildad, viendo a sus empleados como si fueran “clientes”, cuyas necesidades deberán identificar y satisfacer.

Así como explicó James Hunter: “Tal vez ponernos al servicio de los otros sea la mejor manera de dirigir. Tal vez dirigimos mejor, sirviendo”

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Category: ECONOMÍA

¿Quién escribe? ()

Carolina Pérez Roux está próxima a recibirse de Lic. en Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Su investigación se basa en política comparada a escala regional y a estudios internacionales. Al respecto, se focaliza en la construcción de medidas de confianza y cooperación apoyándose en experiencias histórico-polìticas. También participa en congresos de la Sociedad Argentina de Analisis Político y en diferentes seminarios en la Universidad Di Tella.

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