La familia y la Navidad

| 18 diciembre, 2013 | 0 Comentarios
Navidad

Recuerdo de una Navidad en familia. Foto: stock.xchge.

Importancia de la Navidad en familia. ¿Podemos lograr que los encuentros familiares navideños se conviertan en bellos recuerdos para nuestros hijos, tal como nos sucedió en nuestra niñez?

Diciembre lo cambiaba todo: las ventanas vestían luces y los arbustos de las veredas — fueran pinos o no— se convertían en árboles de Navidad. Algunos vecinos descorrían las cortinas, armaban ahí el pesebre y le acercaban un velador que permanecía encendido.

A la tardecita, nos juntábamos con los chicos del barrio y jugábamos a las escondidas por toda la cuadra. Ya de vacaciones, habíamos olvidado las cuentas, la gramática y cuáles eran los ríos de América del Sur.

Solo hablábamos de la llegada de los primos que vendrían de Buenos Aires o de alguna provincia, y de los regalos que esperábamos. Pero mucho más importante que los obsequios era el encuentro, que ya habíamos experimentado año tras año y que reafirmaba la unión familiar en Navidad

En casa, en el almacén de la esquina, en la panadería o en lo de la abuela, se oían conversaciones sobre los preparativos. Sin darme cuenta, fui comprendiendo que esos encuentros familiares en Navidad traían algo más. Un algo que, con el correr de los años, me hizo valorar la importancia de la Navidad para el rescate de los valores.

El solo hecho de escuchar a mamá, las tías y la abuela organizando, entre mate y mate, dónde se quedarían a dormir los tíos de San Luis y los de Santa Rosa y los de Buenos Aires, ya era una fiesta.

Reuniones familiares en Navidad

Algunos años nos reuníamos en lo de la abuela; otros, en lo de una tía o en mi propia casa. No importaba dónde. La fiesta empezaba a media mañana: se llevaba algo para compartir —comida y bebida— y mucho para charlar. Los recién llegados se acoplaban a los grupos: el de los hombres, el de las mujeres, el de los más chiquitos, el de los preadolescentes. Grupos que más tarde se entremezclaban.

Aunque hacía un año entero que no nos encontrábamos con muchos de los primos y tíos, parecía que nos habíamos visto el día anterior. Jugábamos a la mancha o a algún juego de mesa. Hasta que mamá o la abue decían: “¡A bañarse!”. Después, contábamos cuentos. Cuando los más chicos se acercaban a escuchar, les hacíamos un lugarcito.

Cómo olvidar la cena, el brindis, el quedarnos hasta cualquier hora… No todo era color de rosas, claro: como en cualquier familia, había conversaciones pendientes y algún que otro roce. Pero la época de Navidad traía la magia del olvido, aunque fuera por ese día. Y si había lágrimas, eran de felicidad.

El recuerdo que nos trae la Navidad

Los abuelos ya no están, y el grupo de tíos y primos de mi niñez creció tanto que pasamos décadas sin vernos. Pero cuando algún motivo familiar nos reúne — por la razón que sea—, vuelve desde el pasado aquel gusto por la cercanía.

Navidad y familia: el legado

Ahora que vivimos corriendo, que no hay tiempo para nada, que todo se arregla con un mensajito de texto, pienso en aquellas reuniones navideñas y sonrío. Y me pregunto si estaré creando en mis propios hijos el recuerdo de lo que yo atesoro como las mejores Navidades en familia.

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Category: CRÓNICAS, FAMILIA

¿Quién escribe? ()

Claudia Cortalezzi es escritora y redactora. Cofundó "La Abadía de Carfax" —con Marcelo di Marco y otros—, y antologó el 3º libro de este círculo de horror y fantasía. Escribe ficción y es redactora de libros de información. Coordina talleres de corrección literaria. Tiene varios cuentos premiados y participó en antologías en Argentina, España, Libia y Perú. Su novela, "Una simple palabra", fue editada por Andrómeda, en 2010.

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