Queremos a Barrabás

| 11 noviembre, 2013 | 0 Comentarios
poder político

El ser humano se ha convertido en un esclavo del poder político. Foto: stock.xcghe.

El ser humano se ha convertido en una suerte de Barrabás, al plegarse ante instituciones políticas que lo han corrompido y manipulado. Breve análisis sobre el tema.

Hemos vendido la libertad del ser humano por unos derechos civiles que nos han engañado y utilizado como moneda de cambio barata, en la interacción abusiva del poder político, tirano del pueblo.

Escogimos a Barrabás porque entendemos y asumimos que somos esclavos, que nos han colocado cadenas y aflojado los grilletes, en un falso estado de bienestar y bajo unos derechos civiles que no existen cuando desafían a la justicia.

El poder político y sus cadenas

El ser humano, incluso en gobiernos civilizados, está encadenado: se ha transformado en su Barrabás personal, a la espera de que llegue un indulto popular de ciertas esferas elevadas; esferas que plantearían soluciones a los problemas, o establecerían otros nuevos, de modo que cada persona se sienta un poco más liberada.

Esta es una cuestión difícil, ya que aun bien planteada surge la siguiente pregunta: ¿puede cualquier ciudadano sentirse más libre que aquel bandolero que se hizo un preso famoso y que ha crucificado a su propio mesías moderno, esto es, a su libertad y sus derechos?

Contestaría que no, pues hemos elegido a Barrabás. Y ser Barrabás significa plegarnos ante instituciones políticas que se han y nos han corrompido, que nos han manipulado y, peor todavía, que han establecido como ley social el delito, el egoísmo, la trangresión de derechos y sus cohechos sin castigo.

Además de sus necesidades y sus máscaras, las que han quedado al descubierto en repetidas ocasiones, como ejercicio de una actividad ilícita que no tiene regulación punible.

Poder político y relaciones de gobierno

Las leyes de la naturaleza humana derivan en última instancia en un ser civil, que crea leyes que se diferencian de las de su naturaleza propia por el uso de su razón. El legislador se transforma, de ese modo, en un ser político que regula el ejercicio de su civismo.

Sin embargo, corrige las normas propugnadas en consecuencia debido a la influencia de otros seres más poderosos y codiciosos en sus relaciones de gobierno, quienes acaban por ejecutar una nueva remesa de delitos a costa del pueblo.

Llegados a este punto, y dada su repercusión mundial, cabría preguntarse con todo el derecho ciudadano y legal: ¿podría crearse una ley en el orden civil y político que regule la administración legítima y segura entre estos hombres corruptos de poder?

Y también: ¿cómo hacer que esta ley sea justa para el que la dicta y el que la cumple? ¿Cómo unir el interés personal con el fin de la justicia, de lo ético y lo moralmente necesario y urgente, sin que esta norma se corrompa?

Relación entre el Estado y el ciudadano

Vendidos a Barrabás. Él es nuestro fin y nuestro gobierno. Incómoda consecuencia necesaria de los tipos de seres humanos en el poder y de lo que las leyes hacen en realidad para poder cimentar sus actividades delictivas y acuerdos injustos, entre una enorme masa de esclavos y un leguleyo cuerpo de normas, que hace de árbitro entre el ser civil y el político.

El Estado y el mismo ciudadano son esclavos el uno del otro, con distintos tipos de privilegios, en la brecha de un abismo de desigualdad entre ambos. Pero se necesitan.

¿Qué clase de parásito nacional hemos creado desde y para nuestras entrañas que se cura con leyes paliativas? Un pueblo debe obedecer si el mandato es justo; si no, debe rebelarse.

Papel del orden social

La idea es quitarnos el yugo del opresor, pues es nuestro deber recobrar la libertad perdida del mismo modo en la que nos la han quitado. El orden social no sólo debe servirnos para no permanecer encadenados a la injusticia, sino también para sentirnos tan libres como si volviéramos a nacer.

La naturaleza te hace libre, pero tus semejantes te endilgan convenciones y obligaciones, más o menos injustas. Definitivamente, vivimos en la ficción moderna de la injusticia hecha pueblo: el estado capitalista. Implacable mundo que nos obliga a sobrevivir con Barrabás.

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Category: OPINIÓN, POLÍTICA

¿Quién escribe? ()

Diplomado en Administración Superior de Sistemas de la Información y nacido en Madrid, Juan Herrón ha colaborado con diversos ensayos, cuentos y poemas en diversos medios literarios, como Pluma y Tintero, y Revista Justa Ediciones. Además, ha publicado sus obras en distintas plataformas: Barnes and Noble, Casa del Libro, Amabook, etc. Es autor de varias obras publicadas en formato digital por las editoriales Oxel Portilla Foundation, Tampa, EEUU; Emooby, en Portugal y Amarante, en Salamanca. Amante de los géneros de misterio, policíaco y ciencia ficción, ha colaborado en los principales portales sobre terror de la red, lo que le ha posibilitado crearse su propio espacio. Actualmente, es representado por la institución literaria Agencia Autores.

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